10 noviembre 2018

Tiempo ordinario: XXXII domingo



Te pedimos por el dolor de la madre a la que han asesinado a su hija.
Ayúdanos a saber responder con la justicia y a que el corazón de los asesinos sea consciente del dolor que causan. Señor, que todos los padres que han padecido la muerte violenta de sus hijos encuentren en ti refugio. OREMOS

Esta semana el Tribunal Supremo ha hecho justicia.
Durante 23 años, al firmar la hipoteca hemos pagado un impuesto que le correspondía al banco, porqué alguien así lo decidió y todo el gobierno lo aceptó. Te damos gracias Señor, por alimentar  la esperanza de que todos seamos iguales ante la ley. OREMOS

Tengamos presente a la Iglesia y a nuestra Comunidad.
Jesús está muy presente en los problemas que vivimos cada día, nos toca, nos echa una mano, nunca nos juzga, ni nos margina. Que nosotros sepamos hacer lo mismo con nuestros hermanos. OREMOS
  
La codicia, la guerra y la indiferencia están destruyendo la dignidad de muchas personas.
En estos días están siendo habituales las noticias de emigrantes intentando llegar a Europa y también a Estados Unidos desde distintos  lugares. Señor, ayúdanos a despertar, a ser conscientes de que sus vidas tienen el mismo valor que las nuestras. OREMOS 

El 16 de noviembre se celebrará el Día Mundial por la Tolerancia.
Todos somos diferentes. La diversidad nos enriquece y el respeto nos une.Te pedimos Señor, que nos enseñes a saber apreciar las diferentes cualidades de cada uno, a aceptarnos tal como somos y a que no impongamos nuestra manera de pensar.  OREMOS

El evangelio nos propone un cambio de actitud en nuestras vidas.
Los gestos realmente generosos cautivan el corazón de Jesús, nos sanan del egoísmo y nos enseñan a ser humildes. Señor, ayúdanos a saber dar a los demás lo que necesitan, no lo que nos sobra. OREMOS


03 noviembre 2018

La mirada del amor

Hay momentos en la que vida en que te das cuenta de que te vas quedando atrás sin aportar nada nuevo, sin ofrecer nada relevante, perdido entre mil quehaceres sin sentido, pasando el tiempo con distracciones inútiles que nada aportan. También intentas huir de lo que duele, de lo que te hace sufrir, de lo que te incomoda. Hay momentos que estás en el desierto y en la soledad, en la nada, comprendes que tu vida no tiene sentido sin una entrega auténtica. Pero, ¿cuál es el problema?
El problema es que te sientes bueno, generoso, entregado pero, en realidad, no eres tan fantástico como crees. Y observas que no tienes nada que ofrecer al prójimo, que no te involucras ni preocupas por el que tienes al lado. Solo te importa lo tuyo, lo inmediaato, lo que te afecta y te incomoda.
 
Cuando no eres capaz de ser, no puedes ofrecer generosidad. Si no estás capacitado para amar, es imposible que puedas dar amor. Si vives encerrado en tu «mundo mundial» creas un muro protector de hormigón a tu alrededor. Si no eres capaz de lanzar un mensaje de necesidad es imposible que te acerques al otro para ofrecerle ayuda.
 
En estas circunstancias no puedes aplicar a tu vida el primer mandamiento porque es imposible amar al que tienes cerca sin primero aprender a amarte a ti mismo. No puedes valorar al prójimo si antes no has descubierto tus propios valores. No puedes contemplar al otro con amor si siempre rehusas las miradas ajenas. No eres capaz de sonreír si eres incapaz de acoger la sonrisa de otro.
 
Y entonces comprendes que el amor a Dios y al prójimo son inseparables y que la figura de Jesús y todo su misterio conforman la unidad del amor de Dios y del otro. Que el amor no es un mandato sino un don, una realidad que Dios quiere que experimentemos para aprender a querer siempre y mirar al otro no sólo con nuestros ojos sino con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo, la mirada del amor.

¡Señor, haz que mi mirada este fija en las personas que tengo cerca, para que pueda verlos a cada uno como los ves tu, con su dignidad, con sus errores, con sus valores, con sus cosas buenas! ¡Que no solo vea sus defectos ni sus apariencias sino el amor que sientes por ellos! ¡Permíteme, Señor, que en cada persona sea capaz de ver al prójimo tal y como lo ves tu, como un hijo al que amas profundamente! ¡Permíteme, Señor, escuchar al prójimo todas sus necesidades y sus lamentos, y hacerlo como lo haría tu con profundo amor, con ternura, con misericordia, con generosidad y con compasión para poder comprenderlos, amarlos y dar plenitud a sus necesidades! ¡Sobre todo, Señor, permíteme que comprenda a las personas que tengo cerca para servirles mejor, para amarlos más, para quererlos con el corazón abierto, para volver mi corazón hacia ellos, para no hacerles sufrir, para supeditar mi yo a sus necesidades, para ser paciente, misericordioso, generoso y amoroso! ¡Ayúdame a estar unido a ellos para estar unido a ti por siempre y para siempre!






Tiempo Ordinario: XXXI domingo


Ayer sábado fue el Día Mundial Contra la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas.
El mundo de las tecnologías está permitiendo que unos pocos se erijan como dueños del mundo a costa de la vida de todos. Señor,  ayúdanos a defender a aquellos que intentan mostrarnos la verdad,  ya que son la única esperanza de que la justicia y la igualdad avancen. OREMOS

Por las personas que están encarceladas.
Que la justicia de nuestro país sepa ver la verdad de los hechos y no los manipule. Que cesen las luchas de interés político. Que se busque la justicia y el bienestar para todos. Señor, ayuda a los gobernantes y a todos nosotros  a buscar un camino claro a seguir para encontrar la Paz. OREMOS

Que cada problema sea una oportunidad.
Ilumínanos Señor,  para que el miedo y la inseguridad no nos paralicen. Ayúdanos a no detenernos,  a tener la suficiente confianza para seguir adelante, sabiendo que tú estás con nosotros. OREMOS

Pidamos por la Iglesia, por nosotros y por nuestra comunidad.
Que el amor de Jesús nos ayude a todos. No cerremos nuestros ojos, tengámoslos bien abiertos a recibir este amor y mirar la vida con confianza.  OREMOS

Hoy Jesús nos dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo
En este mundo acelerado, donde no hay tiempo para nada personal, necesitamos más que nunca pararnos. Señor,  danos  la serenidad de poder mirar a los ojos a nuestros vecinos, a nuestros hijos, a nuestros compañeros de trabajo, y a alegrarnos con su presencia, y que nuestra presencia sea para ellos motivo de alegría. OREMOS

El primer mandamiento es amar a Dios sobre todo, y el segundo, amar al prójimo como a nosotros mismos.
Es la enseñanza más grande de Jesús. Si todos la siguiéramos nuestro mundo y cada uno de nosotros viviríamos en paz. Señor, ayúdanos. OREMOS  

28 octubre 2018

Tiempo ordinario: XXX Domingo



En Sabadell una mujer y su hijo han aparecido muertos en su piso.
Señor, tu que nos das la vida, guíanos para que sepamos encontrar la forma de afrontar los problemas. Ayúdanos Señor a no caer en la desesperación, a saber escuchar y ayudar a los que tenemos cerca y nos necesitan. OREMOS


Esta semana ha comenzado el nuevo curso de la catequesis.
Tengamos presente en nuestra plegaria a todos los niños y niñas que han iniciado el nuevo curso. Que vengan con ilusión y buena amistad. Pensemos en sus familias. Y de una manera especial, recemos por los catequistas. OREMOS

Mañana lunes es el día internacional  del Ictus
Reparte Señor esperanza y amor en todas las familias que sufren y padecen la enfermedad en alguno de sus miembros. Señor, ayúdalos para que no les falte la ilusión para afrontar cada día con nuevas energías. OREMOS

Este miércoles es el día mundial del ahorro.
Aún seguimos padeciendo las secuelas de la crisis. Muchas familias han podido subsistir gracias a la capacidad de ahorro y de sacrificio de los abuelos, que con su escasa pensión aún siguen manteniendo a sus familias. Señor, ilumínanos para que sepamos distinguir lo necesario y vivir con lo indispensable. OREMOS

El evangelio nos muestra que la FE lo puede todo.
Que nuestra FE nos permita ver lo que nuestros sentidos aún no ven. Que nuestro corazón esté lleno de la esperanza, la ilusión y la alegría que nos impulse a disfrutar de cada situación. Señor, que tu luz nos ilumine y nos oriente para que no nos queden abrazos por dar, ni caminos por recorrer. OREMOS